Sal con un valiente

Publicado: 20 de marzo de 2015 en Uncategorized

No existe hombre tan cobarde como para que

el amor no pueda hacerlo valiente y transformarlo en héroe.

Platón

El mensaje es claro: sal con un valiente[1]. Esto no quiere decir que intentes, a ser posible, salir con un valiente, no. Quiere decir que salgas con un valiente. Con un valiente o nada.

Nadie debería enamorarse de alguien que, tras el tiempo suficiente, no sea capaz de decirte: “mi apuesta eres tú”. All in. Todo el mundo merece escuchar, al menos, un “¿sabes qué?, me la juego contigo”.

Al igual que tú, he visto a personas reaprender un deporte tras perder algunas partes de su cuerpo; he visto a gente trabajar meses o incluso años sin cobrar y a otros trabajar en un restaurante de comida rápida para terminar y ponerse a escribir, pintar o bailar porque eso no les da aún de comer; y he visto a un hombre que no puede vocalizar ni coger un lápiz revolucionar la ciencia… Y aún así, siempre hay alguien que dice: “no, es que no es mi momento”, “es que estoy centrado en mi trabajo”, “es que salgo de una relación” y demás excusas para llevarse el polvo pero dejar el muebleSi hay amor se encuentra la manera.

Vivimos en una época donde no hay dragones que matar ni tierras que conquistar, y donde el acceso a recursos y las oportunidades son tan abundantes que saber lo que se quiere e ir tras ello constituyen el único espacio para el heroísmo. Hoy, el (principal) problema no es que no se pueda, sino que no se quiera lo suficiente. La mayoría de cosas que no hacemos no es por dificultad, es por falta de amor.

Creo que la valentía es el valor más grande que puede tener un ser humano. Un valiente arriesga, elige, toma partido, se hace responsable y crea su destino. Es el capitán de los optimistas, pues no solo ve lo bueno sino que lo persigue sin negociar. Una persona así solo puede hacer tu vida más rica.

Como le gusta decir a Álex Rovira, “el coraje, más que la ausencia de miedo es la consciencia de que hay algo por lo que merece la pena que arriesguemos. El coraje es la fuerza del amor al servicio de la consciencia”. Y es que coraje y amor son atributos que se ven en el espejo: el que ama, arriesga y el que arriesga, ama.

Detrás de alguien que arriesga, hay alguien que ama.

Cuando no sepas dónde están esos valientes, fíjate en los que dicen  diciendo no, pues detrás de alguien que renuncia hay una persona que elige, detrás de alguien que elige hay una persona que arriesga y detrás de alguien que arriesga hay una persona enamorada. Donde hay un valiente, hay un amante.

Lo que diferencia a alguien valiente de un “cobarde” es que no se queda parado ante la bifurcación pensando en lo que pierde o en lo que renuncia, sino que ve en ti una victoria y ganancia suficiente como para no tener que mirar atrás. No se echa a un lado pensando que siempre puede venir algo mejor, porque acepta que el mundo es imperfecto, que tú lo eres… que los dos lo sois. Sabe que lo importante no es ni la realidad, ni lo que hay, sino lo que podéis llegar a crear, y para eso no hace falta ser perfectos, hace falta ponerse manos a la obra.

Un persona valiente no está pensando en las chicas o en los chicos que deja escapar, está pensando en ti. Eres su apuesta y su elección, y cualquier otro lugar le parece segunda división.

Nunca verás a un valiente haciendo una lista de pros y contras, porque para ellos el amor no es un mercado ni tú un producto más. Las decisiones racionales las deja para los yogures o las hipotecas, nunca para sus sueños. Nadie se hizo rico apostando en pequeñas cantidades.

Los valientes se la juegan porque “esa aventura no se la pierden”.

Si lo piensas bien, muchos de los dolores de cabeza amorosos que has tenido podrían haberse evitado saliendo con un valiente. Así que, la próxima vez que vayas al mercado de parejas de viaje, solo tienes que abrir los ojos y mirar de una forma que quizás no hayas hecho antes: en lugar de buscar por la categoría bellezaprofesiónestudios, o dinero, busca por la categoría sé quién soy/sé que quiero. Desconfía de lo pulcro, los cánones y lo resplandeciente, y fíate de la sangre y lo sucio, pues los valientes están llenos de arañazos y cicatrices, aunque a veces no se vean. Los valientes se baten el cobre, son los que bajan a la arena y se la juegan porque esa aventura “no se la pierden”. Es muy difícil encontrar a un valiente con el traje impoluto.

Un valiente no entiende la estúpida forma que tiene la cultura de valorar el éxito o el fracaso y la pérdida o la ganancia, pues cree que a nadie que lo ha dado todo se le puede exigir nada y que lo único que verdaderamente se puede perder en la vida no es una pareja, un partido, un sueldo, etc., ellos saben que lo único que verdaderamente se pierde en la vida son oportunidades.

**Hemos tenido que desactivar los comentarios de este post temporalmente por los problemas que ha habido debido a las decenas de miles de visitas que han tenido la web detenida una semana. Perdonad las molestias y gracias a los más de 700.000 que ya habéis leído este post. Podéis comentarlo en la página de Facebook.
Y, si tuiteáis, #salconunvaliente

[1] *(Y digo un valiente como digo una valiente. Me niego a afear un post con arrobas y barras si puede sobreentenderse).


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Carta a mi futura esposa.

Publicado: 13 de noviembre de 2014 en Uncategorized

Hola, futura esposa:

Ya sea que estés leyendo esto antes de conocerme, o que te topes con esto luego de haberlo hecho, quiero que sepas unas cuantas cosas.

El motivo por el que escribo esto es porque no puedo dejar de pensar en ti, y no puedo dejar de imaginar lo feliz que seré. Toma esto como una promesa de que lo haré lo mejor que pueda para ser el mejor hombre para ti.

Puede ser que aún no sepa de todas las dificultades que vienen con un compromiso de por vida, pero he tenido suficiente experiencia en relaciones para saber lo que quiero y cómo imagino mi vida con la persona con la que me comprometeré: tú.

Los que me rodean son una fuente continua de educación e inspiración sobre cómo quiero que sea nuestra relación.

Prometo hacer mi mejor esfuerzo para hacer que brilles a diario, así que cuenta con muchas sorpresas. Tu sonrisa será mi prioridad.

Prometo que siempre te miraré con la misma adoración con la que lo hice el momento en que me di cuenta de que te amaba.

Prometo intentar encender la misma chispa que veo en tus ojos cuando estás sorprendida, inspirada, motivada o cuando te estás inclinando para besarme.

Prometo tomar tu mano cuando tengamos 80 años con la misma alegría con que lo hice cuando cruce esa línea y la tomé por primera vez. Juro nunca dejar que el estar conmigo deje de ser excitante. Te sorprenderé con el lugar, el motivo, o con la misma actividad que hagamos.

Prometo mantenerte adivinando a dónde iremos luego. Prometo hacer lo mejor que pueda para siempre ser interesante para ti. Me seguiré reinventando, buscando nuevos hobbies, nuevos conocimientos y nuevos intereses para mantenerte a ti, y a mí mismo, entretenidos.

Prometo tener nuevas historias para compartir contigo, y quizás contar las mejores nuevamente si insistes. Nuestra amistad continuará creciendo con el paso de los años.

Juro desafiarte a que te desafíes a ti misma para mejor. A hacerte pensar de un modo distinto. Prometo intentar alimentarme de tu energía luminosa que me inspirará a hacer lo mismo conmigo mismo. Haré lo mejor que pueda para asegurarme de que por tu mente nunca se cruce la idea de que estás aburrida.

Incluso en el dolor y oscuridad, prometo mostrarte los distintos matices de oscuridad y ayudarte a encontrar esos pequeños rayos de luz que siempre están ahí si los buscas. Después de todo, siempre hay algo peor que lo peor y mejor que lo mejor. Todo es relativo.

Prometo besarte, a lo largo de nuestra vida juntos, con la misma pasión que la primera vez que sentí tus labios en los míos. Cuando nos besemos, quiero detener el tiempo. Sólo tú y yo sumergidos en nuestros sentimientos.

Prometo esforzarme por ser un modelo a seguir para nuestros hijos. Quiero que tanto tú como ellos me vean como una fuente de motivación. Quiero inspirarlos del mismo modo en que mi padre me inspira a mí.

Prometo esforzarme y amar a tu familia tanto como tú la amas y estar de su lado tanto como lo estoy del tuyo.

Prometo escucharte siempre que necesites ser escuchada. Cuando quieras hablar sobre algo en específico o cuando quieras consejo. Incluso escucharé las cosas que intentas decirme cuando ni siquiera hablas. Prometo escucharte siempre.

Durante nuestra vida juntos, prometo asegurarme de que siempre te sientas que eres el centro del hogar. Sé que lo serás, y siempre intentarte mostrar mi agradecimiento hacia ti por ello. Ser el hombre de la casa no es nada sin la mujer.

Prometo nunca bajar la guardia en lo que se trata de cuidar de nosotros. Sé que no te sentirás satisfecha con lo mínimo.

Prometo hacer todo lo que pueda por ti sin quitarte tu independencia física, intelectual o emocional.

Prometo crear tradiciones familiares y asegurarme de que tu legado viva por siempre a través de nuestros hijos.

Prometo encapsular el momento en el que me di cuenta de que te amaba, y que daré lo mejor de mí para no dejar que ese sentimiento se disipe, y que lo reviviré constantemente, siempre.

A veces el amor es lo más hermoso del mundo. Otras es lo más horrible que hemos tenido que enfrentar en nuestra vida.

Cuando pensamos en el amor, pensamos en la parte feliz del sentimiento. Aquel que asociamos con el comienzo de algo hermoso. Algo que da vida.

Sin embargo, hay otro tipo de amor. Un amor mucho más oscuro y triste: el amor que se siente cuando uno ama a alguien que nunca tendrá.

Es el tipo de amor que podría haber sido hermoso, pero que nunca va a llegar a ser nada más de lo que es.

El amor no siempre tiene final feliz.

Puede que ames a alguien con toda tu alma y que nunca tengas la oportunidad de estar con esa persona, o que sepas que no hay ninguna posibilidad de ustedes puedan estar juntos.

Lo cierto es que el amor no es suficiente. Todos esos cuentos de hadas, todas esas historias y películas que hemos visto y escuchado al crecer, son una mentira.

Algunas personas simplemente no sirven para estar juntas. Hay hábitos o creencias que hacen que sea imposible estar con la persona a la que amas. No existe pareja que ame incondicionalmente cada aspecto de la otra persona.

No todas las personas saben comprometerse, incluso hay algunas que no son capaces de hacerlo. A veces simplemente no funciona, independientemente de lo que nuestras emociones nos digan.

Sin embargo, hay casos en los que comprometerse no es suficiente.

A veces hay otras razones por las que dos personas no estarán juntas para siempre. De hecho, hay un factor decisivo para ver si dos personas podrán pasar el resto de sus vidas juntos: la capacidad de perdonar y olvidar.

El amor es una emoción sumamente intensa, y de vez en cuando nos lleva a tomar malas decisiones que pueden ser dañinas para los que amamos.

Pueden ser mentiras, cosas que hayamos dicho o que hayamos hecho. Cuando se trata del amor, nuestro pasado nos persigue. Pasamos de una relación a otra arrastrando todo lo que acumulamos en nuestras relaciones anteriores.

Las parejas que no funcionan juntas no les gusta aceptar este hecho. Tienen la tendencia de terminar y volver a estar juntos de forma repetitiva.

Cada vez que tratan de empezar de nuevo, siguen cargando con los problemas del pasado.

Cuando el amor deja huella, ésta es imborrable. Cuando haces mucho daño a alguien que amas, esa persona no volverá a ti. Nunca volverá a confiar en ti por completo.

Las relaciones se basan en la confianza y una vez que esta se daña, no hay vuelta atrás.

Lo más probable es que ambos tengan heridas que nunca han sanado por completo. Y probablemente nunca lo harán. Y es algo con lo que decidieron aprender a vivir, pero ¿por qué?

Tienen la esperanza de que un clavo pueda sacar al otro, y eso es algo absolutamente posible. Pero eso no quiere decir que dejarán de amarse. Algunas personas se amarán hasta el día de su muerte, y pasarán la mayor parte de su vida separados.

Así es el lado más oscuro del amor.

Hola amor mio: Me cuesta trabajo voltear atrás y darme cuenta que hace 7 años empezó todo, nunca creí que una persona me pudiera volver tan loco, lo que sentía por tí me daba la energía y la motivación para hacer cualquier cosa, manejar horas en carretera para irte a ver cuando aún eras niña de casa, sentir como se rompía el corazón con cada despedida que teníamos, aún sabiendo que nos volveríamos a ver.

Nos vimos crecer juntos, no había nada que no pudiéramos decirnos, 24 horas al dia no eran suficientes para todo lo que queríamos hacer, jugar, platicar y reir. Pensar en ti me hacía sonreír y escuchar tu voz exaltaba mis emociones. Desvelarse cada día platicando por Skype sobre tonterías era más importante que hacer tarea o dormir para ir a la universidad al día siguiente. Y es que cupido nos pegó tan duro que se quedo sin flechas.

Nada era imposible para nosotros: ni la distancia, ni la familia, ni la edad, ningún problema era lo suficientemente grande para separarnos. Era el hombre más feliz del mundo y mi único objetivo era sacarte una sonrisa cada vez que te tenía enfrente. Fuimos creciendo y aprendiendo juntos, mil millones de momentos se presentaron, viajes, experiencias, amistades, obstáculos, sonrisas, lágrimas, pleitos, momentos inolvidables, una propuesta de matrimonio, un anillo de compromiso perdido, vivir juntos, comer juntos, reir juntos y todo era increíble….

No sé en que momento empezamos a cometer errores, en que momento deje de verte como la única mujer en mi mundo. No supe en que punto los problemas que resolvíamos fácilmente dejaron de ser tan simples de resolver. En algún momento, sin darme cuenta, deje de hacerte reir y comencé a hacerte llorar. Sin embargo, parecía que nuestro amor era más grande que todo; no importaba todo lo que nos lastimaramos siempre nos perdonabamos, porque nuestro amor era más grande que todo, invencible, irrompible, inquebrantable… Pero hay algo que no supimos reforzar… la CONFIANZA. Creímos que el amor era suficiente y dejamos de lado la confianza, el respeto y quien sabe que más. Y poco a poco, esa fisura que parecía inofensiva fue creciendo hasta que terminó resquebrajando todo lo que habíamos construido. Intentamos de todo para mantenerla en alto, pero al parecer yo no hice lo suficiente.

A pesar de estar convencido de que eres la mujer con la que quería compartir mi vida, mi mejor amiga, mi consejera, mi confidente, el amor de mi vida; por alguna razón no pude evitar romperte el corazón una vez más… de pronto me di cuenta que no era la primera vez, ni la segunda, ni la tercera… y lejos de hacerte la mujer más feliz del mundo, estaba haciendo justo lo contrario. Traté de cuidarte y protegerte de todo y no me di cuenta que también tenía que cuidarte de mi mismo.

Es increíble el daño que podemos hacerle a la persona que más queremos, sin tener la intención de hacerlo.

Y es que la mayoría de los hombres somos tan estúpidos. Nuestro ego e instinto machista de querer conquistar a cada mujer que se nos pone enfrente nos hace cometer tantas tonterías que al final del día nos hacen caminar a casa con “la cola entre las patas”.

Te he visto derramar tantas lágrimas por mi y te he prometido tantas veces no volverlo hacer que ya he caído en la ridiculez. Nosotros los hombre siempre andamos prometiendo cosas que no cumpliremos. Ni siquiera tengo cara para pedirte perdón una vez más, de hecho el amor que te tengo me hace darme cuenta que en este punto de la vida estarás mejor sin mi que conmigo. Algunos dicen que es madurez el pensar así; si fuera madurez no habría coqueteado con otras mujeres en repetidas ocasiones ni habría inundado nuestra relación con mentiras sabiendo que tu tienes más que suficiente para hacerme el hombre más feliz del mundo.

Tantos hombres que hubieran dado cualquier cosa por estar contigo mientras yo era el suertudo de tenerte como pareja…. tantas veces que caminé orgulloso de tomar tu mano y al final no supe quedarme con “la olla de oro”.

Más trillado no puede ser: “No se sabe lo que se tiene hasta que se pierde”. Sin embargo, yo sabía perfectamente lo que tenía (la mejor y más increíble compañera de vida que había conocido), pero no supe conservarla.

Tenía mucho tiempo que no sentía el sabor amargo de una separación, darte el último beso, desearte lo mejor en la vida y escribir esta carta ha sido de las cosas más difíciles que he hecho y como te dije una vez: “que no me veas llorar no significa que nunca lo haga”. Aceptar mi derrota y darme cuenta que no fui capaz de darte todo de mi es el único consuelo que me queda.

Duele pensar que todo lo que te enseñé y todo lo que aprendimos juntos te ayudará a hacer feliz a otro hombre. Duele pensar que tantos recuerdos, memorias y fotografías serán desperdiciadas. Duele saber que cada vez que alguien pregunte por el chico que aparece contigo en las fotos, tu respuesta será “es mi ex” o “es una larga historia”.

Pero todo esto es por ti, si siguiera siendo el hombre egoísta de antes te pediría otra oportunidad. Pero mereces intentarlo con alguien más, mereces darte cuenta si alguien más puede hacerte sentir plena. Solo te pido un favor, elige sabiamente. Ya no eres la niña que conocí, te enseñé cómo piensan los hombres: te enseñé que al principio podemos ser lo más lindo, dulce, atento y caballeroso… podemos ser el hombre perfecto pero eso se desvanece con el tiempo y solo con el tiempo la realidad se muestra así misma; te enseñé que los hombres hacemos muchas promesas pero no siempre las cumplimos; te enseñé cómo darte cuenta de si un hombre quiere algo serio o solo te quiere para un rato… Y ahora ya tienes la madurez suficiente para saber lo que es bueno y lo que no. Asegúrate que el próximo hombre en tu vida sea un buen hombre, lo que significa que todos tus exnovios, pasados pretendientes y/o amigos debes descartarlos, busca algo nuevo en donde nunca has buscado.

Me consuela el hecho de haberte enseñado a cuidarte sola y de no depender de nadie. Eres una mujer valiente, inteligente y capaz de hacer cualquier cosa. Se que tarde o temprano siempre estarás bien porque todo el tiempo que duró nuestra relación me dedique a que aprendieras a ser autónoma e independiente.

A pesar de saber todo esto hay algo que nunca podré prometerte, nunca podré prometer que no te volveré a buscar porque simplemente eres la mejor compañera que he tenido (por algo llevabamos tanto tiempo) y seguramente te pediré que volvamos y que estemos juntos de nuevo.

Naturalmente que la única persona capaz de juzgar si eso será posible o no eres tú. Solo tú podrás definir si he cambiado, si vale la pena volver a intentar o si te has dado cuenta que estar sin mi es lo mejor para ti.

Mientras tanto yo estaré aquí en la sombra donde no puedas verme pero siempre cuidando que estes bien, me esforcé tanto por cuidarte todo este tiempo que no puedo permitirme dejarte y arriesgarme a que algo te suceda. A fin de cuentas siempre serás parte importante de mi. Y si algún día, no importa cuando ni donde, necesitas algo… yo estaré cerca, CUENTA CONMIGO.

Finalmente solo te pido perdón por el dolor causado; con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada te deseo que nunca más vuelvas a sentirlo.

Siempre tuyo

Me tomé un tiempo para escribirme (a mí mismo y mi persona) un consejo.

1) Viaja

Tienes muy poca responsabilidad, anda y viaja. Cuando llegues a los 30, vas a querer viajar de forma ligeramente diferente, gastar un poco más, hacer las cosas un poco más caras, comer en mejores restaurantes. Así que trabajar durante un año y ahorrar el dinero suficiente para experimentar el mundo barato no te va a matar a esa edad.

¿Cómo sabes qué vas a hacer si no sabes qué hay allá afuera por hacer?

No viajes a lugares obvios.
Viaja a lugares difíciles.
Viaja para aprender.
Viaja para descubrir.
Viaja a lugares que te pondrán a pensar qué (y quién) quieres ser.

2) Construye

No pases mucho tiempo trabajando para hacer realidad la visión de otras personas o en muchas reuniones. Usa tu tiempo en pensar cómo es tu propia visión del mundo (recuerda el punto 1) y a dónde quieres llevar tu vida.

Las reuniones son donde las ideas van a morir. Bien dice mi papá, cuando las dos partes están interesadas, un negocio se cierra en 5 minutos.

Si te encuentras trabajando para una empresa y quisieras renunciar porque no eres feliz: renuncia. Ándate. Si aún no estás trabajando para alguien, entonces anda al punto 5.

3) Lee

Lee todos los días. Lee todo lo que puedas. No solo leas las cosas que ya sabes. Lee sobre gente. Lee a la gente.

4) Deja de ver televisión

En este momento. Para. No te está ayudando en ser mejor.

5) Trabajo

No aceptes el trabajo para esa compañía. En serio, no lo hagas (mira el punto 2).

6) Confianza

Aunque mate tus amistades. Aunque mate tus ideas. Así pierdas tus amigos. Así signifique que vas a salir herido.

Confía en la gente hasta que te den una razón para no hacerlo más. Pero siempre debes dar otra oportunidad.

Recuerda, no seas ingenuo. Hay gente allá afuera que quiere hacerte daño.

7) Gente

La gente es lo mejor y peor que te puede pasar. Algunos te ayudarán a llegar lejos y rápido. Otros te van a halar para bajar a su nivel y ayudarte a perder. La mayoría son nivel promedio. Algunos son normales. Pocos son excelentes.

Unas cuantas personas van a cambiar tu vida para siempre. Encuéntralas.

No necesitas muchos amigos o gente a tu alrededor. Lo que necesitas es gente asombrosa que hagan por tí lo que harías por ellos.

Es muy simple, muchos amigos promedio van a hacer que te sientas solo cuando necesitas sentir que estás rodeado por gente a quien le importas.

8) Valora el tiempo

No pierdas el tiempo en gente que no confías. No pierdas el tiempo dando amor o amistad a alguien que te va a engañar (o vas a engañar). No pierdas el tiempo con amigos que no te tratan como tú los tratas (regresa al punto 7).

No llegues tarde.

Valora el tiempo de otras personas. Eso significa que si llegas tarde, no te importan un carajo los demás, o su tiempo y en el fondo piensas que tú eres más que ellos y por eso pueden esperar.

Hay personas que te dirán que está bien llegar tarde, que es la hora de Ecuador. No está bien. Otros te dirán que es su forma de ser el hacerse esperar. Necesitas re-evaluar la amistad de estos últimos (de nuevo, regresa al punto 7).

9) Falla

Y falla bastante. Falla seguido. Falla en el amor. Falla en el sexo. Falla en socializar. Falla en hacer amigos. Falla en el trabajo. Falla en los negocios. Falla con la familia. Falla con tus amigos.

Falla. Pero falla rápido y aprende una lección.

Si no aprendes algo cada vez que fallas entonces todo lo que has hecho ha fallado. Si aprendes algo, entonces has crecido. Cada vez que crezcas, y aprendas, y falles, vas a ser mejor en saber cómo tener éxito.

10) Éxito

No hay ningún punto en el cual vayas a tener éxito. No en tus 20s. Nunca.

Ahora, supera lo mencionado y empieza a construir cosas (mira el punto 2 y combínalo con el 9).

11) Paciencia

Debes ser paciente. Las cosas que valen la pena hacer no se merecen que las hagas rápido. Nada que valga la pena construir se merece ser construido al apuro. Nada de valor es formado en minutos.

Planea en décadas. Piensa en años. Trabaja en meses. Vive en días.

12) Enamórate

Esa persona que escojas (o te escoja) cuídala, valórala. El amor nos hace felices. Tómate tu tiempo y elije lo mejor. Encuentra a alguien que te acompañe en el camino de ser mejor personas, que te respete, que no te chantajee, que te permita ser. Alguien que le guste viajar, construir y leer. Que le guste trabajar en lo que ama, que tenga confianza y haya escogido bien a los que la rodean. Que valore el tiempo de los demás, que haya fallado, que busque el éxito con paciencia. Pero sobre todo, que quiera también enamorarse.

Queridas amigas:

Publicado: 13 de septiembre de 2013 en Uncategorized
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Nos importa un carajo cuanto pesan.
Es fascinante tocar, abrazar y acariciar el cuerpo de una mujer.
Pesarla, no nos proporciona ningún efecto!!

No tenemos la menor idea de lo que es un talle.
Nuestra evaluación es visual. Es decir, si tiene forma de guitarra, está buena.
No nos importa cuánto mide en centímetros.
Es una cuestión de proporción, no de medida.

Las proporciones ideales del cuerpo de una mujer son: Curvilíneas, pulposas, femeninas…
Esa clase de cuerpo que de un solo golpe de vista uno identifica sin duda alguna y en una fracción de segundo.

Las flaquitas que desfilan en las pasarelas, siguen la tendencia diseñada.
No lo niego, algunas pueden ser muy lindas… pero cuidado!! Sus modas son, lisa y llanamente, agresiones al cuerpo que odian porque no pueden tener.

No hay belleza más irresistible en la mujer que la feminidad y la dulzura. La elegancia y el buen trato, son equivalentes a mil Viagras.

El maquillaje se inventó para que las mujeres lo usen. Úsenlo. Para andar a cara lavada, estamos nosotros.

Las faldas se inventaron para que luzcan sus magníficas piernas. ¿Para qué carajo se las tapan con pantalones anchos? ¿Para que las confundan con nosotros?

Una ola es una ola, las caderas son caderas y punto.

Si la naturaleza les dio ese aspecto curvilíneo, es por algo y reitero: A NOSOTROS NOS GUSTAN ASÍ!!

Ocultar esas curvas, es equivalente a tener tu mejor sillón embalado en el sótano.

Entendámoslo de una vez, traten de gustarnos a nosotros, no a ustedes, porque nunca van a tener una referencia objetiva de cuán lindas son de mujer a mujer. Ninguna mujer va a reconocer jamás delante de un tipo que otra mujer está linda.

Otra cosa para que tengan en cuenta…
Las jovencitas son lindas…
Pero las de 40 para arriba… también son irresistibles!!

El cuerpo cambia. Crece.
“Una mujer de 40 o de 50 años, a la que le entra la ropa de cuando tenía 20 o 25 años, o tiene problemas de desarrollo, o se está autodestruyendo”.

Nos gustan las mujeres que saben manejar su vida con equilibrio y saben manejar su natural tendencia a la culpa.

Es decir:
– La que cuando hay que comer, come con ganas (la dieta vendrá en setiembre, no antes).
– La que cuando hay que hacer dieta, hace dieta con ganas (no se sabotea ni sufre).
– La que cuando hay que tener intimidad de pareja, la tiene con ganas; cuando hay que comprar algo que le gusta, lo compra; cuando hay que ahorrar, ahorra.

Algunas líneas en la cara, algunos puntos de sutura en el vientre, algunas marcas de estrías, no les quitan su belleza. Son heridas de guerra, testimonio de que han hecho algo con sus vidas, no han estado años en formol ni en un spa. ¡Han vivido!

RECUERDEN BIEN LO SIGUIENTE….
“El cuerpo de la mujer es la prueba de que Dios existe. Es el sagrado recinto donde nos gestaron a todos, donde nos alimentaron, nos acunaron, que nosotros sin querer las llenamos de estrías, y demás cosas que tuvieron que ocurrir para que estemos vivos”.

Cuídenlo!! Cuídense!! Quiéranse!!
“La belleza es todo eso, Todo junto”.

Firma: Un verdadero HOMBRE.

This too, shall pass.

Cita  —  Publicado: 5 de septiembre de 2013 en Uncategorized